El Pollo a la Brasa es un emblema de la gastronomía peruana moderna. Nació en Lima en los años 50, cuando un inmigrante suizo implementó el uso de un horno giratorio para asar pollos marinados con especias locales. Rápidamente se convirtió en un ícono nacional, amado por su sabor profundo, su piel crujiente y su irresistible aroma ahumado.
Hoy es uno de los platillos más consumidos en el Perú, presente en celebraciones, reuniones familiares y mesas cotidianas.